2025 | Dir. Seth Gordon | PG-13 | 114 mins. | Netflix
Desde su debut en The Mask (1994), Cameron Diaz hizo que Hollywood se postrara ante sus pies. La hermosa y talentosa actriz se consagró como toda una estrella en los 90, gracias a la graciosísima There’s Something About Mary (1998) y de ahí en adelante, el resto es historia.
Fue parte de las sensuales y letales Charlie’s Angels (2000), le dio voz a “Fiona”(Shrek, 2001), trabajó junto al maestro Martin Scorsese (Gangs of New York, 2002), hizo que creyéramos en los amores Navideños (The Holiday, 2006) y también, que lloráramos en enfermedad (My Sister Keeper, 2009). Corrió toros en motora junto a Tom Cruise (Knight and Day, 2010), fue la mejor “peor” maestra (Bad Teacher, 2011) y luego de hacerle la vida imposible a “Annie” (2014), decide retirarse del juego.
Tras casi 11 años de ausencia, Jamie Foxx (Collateral) la convence (gracias, titán) para que protagonice junto a él una comedia de acción. Por eso na’ más, el estreno de Back in Action (2025) es motivo de emoción, independientemente de su resultado.
“Matt” y “Emily” son dos espías de la CIA que “desaparecen” por 15 años para formar una familia y vivir en el anonimato. Una vez son descubiertos por enemigos del pasado, se ven forzados a regresar al mundo del espionaje y ponerle fin a un caso inconcluso.
Si bien arranca con algo de promesa, el factor “sorpresa” o “novedad” en Back in Action es totalmente inexistente, tanto así que se puede predecir toda la narrativa de la trama sin esfuerzo alguno. El director Seth Gordon (Horrible Bosses) y el zafacón de escritores oficiales y no-acreditados no supieron como abordar el material de manera distintiva dentro de lo “clichoso”, haciendo que Back in Action sea tan genérica como su título. No es que no se deje ver, pero es un “producto” totalmente olvidable destinado a perderse en un mar de “contenido”.

Las fórmulas dentro de los géneros no son malas, solo hay que ejecutarlas con suficiente sazón, batería y reggaetón pa’ que resalten dentro del montón. Back in Action se recuesta sólamente de su pareja protagónica sin esforzarse mucho por lo demás, decepcionando un tanto en su resultado. Si lo que rodea a Cameron y Foxx estuviese a la misma altura de su innegable química y compromiso, estaríamos ante una película –al menos– “memorable” dentro de sus circunstancias.
Nuevamente reitero, aunque tenga sus esporádicos momentos, el único atractivo que tiene Back in Action es el comeback de Diaz (bendito, y el de Jamie Foxx también, que casi se muere por un accidente cerebrovascular). Su encanto y presencia como actriz siguen intactos y da muchísimo gusto tenerla en la pantalla por poco menos de dos horas. Dentro de las producciones desechables que Netflix produce con el fin de hacer “ruido” de background y pasar el rato, Back in Action está en el punto medio de la sub-categoría. Al menos se ve que Cameron se divirtió, pero definitivamente, merecía algo mejor.
Psdt. Mami, po fabo, no te vuelvas a ir. Es más, llama a Drew y a Lucy. Es tiempo de una Charlie’s Angels Legacy.



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