2026 | Dir. Tom Harper | R | 112 mins. | Netflix
No sé por qué me tardé 13 años en iniciarme con Peaky Blinders (2013-2022). Quizás haya sido que me repelió el “ruido” a su alrededor cuando estaba en boca de todos o porque, realmente, no soy muy “de series”, pero paL de días me fueron más que suficientes pa’ remediar el daño y querer ser parte –automáticamente– de la ganga de criminales con más flow de toda Inglaterra.
A Peaky Blinders no solo le bastó con ofrecer una cautivante y estupenda narrativa repleta de drama, violencia y eventos históricos, sino que también nos regaló una producción con impecables valores técnicos y una puesta en escena difícil de olvidar. No obstante, donde ha continuado residiendo su verdadera relevancia hasta el sol de hoy es en sus memorables personajes. A través de las seis temporadas que abarcó la serie, conocimos muchas figuras que despertaron todo tipo de pasiones en nosotros como espectadores, pero solamente uno fue quien logró coronarse como una leyenda absoluta –y de paso– convertirse en uno de los sujetos más complejos y fascinantes que jamás hayamos visto en pantalla. ¿Su nombre? Ustedes lo saben ya.
El notorio veterano de guerra, que pasó de “ganTeL” a ejecutivo y de político a gitano exiliado es, sin lugar a dudas, la “cara” de la célebre creación de Steven Knight y por tal razón es totalmente válido y entendible que sea amo y señor de esta esperada continuación.
Peaky Blinders: The Immortal Man (2026) arranca siete años después del final de la serie, reintroduciéndonos a un mundo conocido en el que ya nada es igual. Los horrores de la Segunda Guerra Mundial están en todo su apogeo, los “Peaky Blinders” no son lo que solían ser y “Thomas Shelby” se encuentra en el punto más bajo de su existencia. Tras verse obligado a salir de su autoexilio, “Tommy” deberá retomar lo que mejor sabe hacer y tendrá que determinar –de una vez y por todas– cuál será su legado absoluto mientras busca cómo salvar la poca humanidad que le queda.
La primera mitad de The Immortal Man hace un EXCELENTE trabajo balanceando todos estos elementos y poniéndolos en marcha, a la misma vez que nos presenta nuevos personajes con maquiavélicas intenciones: como el detestable “John Beckett” (Tim Roth, The Hateful Eight), la enigmática y sensual “Kaulo” (Rebecca Ferguson, Dune) y el renegado “Duke Shelby” PERFECTAMENTE recasteado con Barry Keoghan (Saltburn).

Sin embargo, desde el principio les dije que el dueño de esto se llama “Thomas fookin’ Shelby” y Cillian Murphy (Oppenheimer) se encarga –para sorpresa de nadie– de DEVORAR la pantalla con una introspectiva actuación que logra transmitir la melancolía y desasosiego de un hombre que se ha deconstruido hasta la nada por el peso de sus acciones y las consecuencias de las mismas.
El bagaje emocional de “Thomas” no tendría el mismo impacto sin la interpretación de Murphy y resulta increíble que todavía pueda darle nuevos matices y dimensiones a un personaje del que hemos visto (casi) todo. El camino que recorre la psiquis de “Tommy” en The Immortal Man es uno sumamente traumático, oscuro y desolador y sin el talento de Murphy no nos sería posible internalizar que el remordimiento que lo consume es directamente proporcional a su inescrupulosa naturaleza.
A pesar de esta SUBLIME examinación que tenemos de nuestro protagonista, The Immortal Man tiene una evidente falla y es que NECESITABA SER MÁS LARGA para poder aprovechar la totalidad de su potencial.

Si bien la escala aumenta con este formato, el ritmo y la ejecución de la historia sufren un poco al no contar con el tiempo suficiente para cocinar los demás aspectos prometedores de la trama. Una vez pasa de la primera hora, la película mete un torque que no es muy cónsono a su esencia, ya que no cuenta con suficientes espacios de calma, por ende, una duración mayor no la hubiera lastimado. Aunque el resultado final no lacera la experiencia, el desliz de “ajorarse” sí diluye levemente su efectividad. Con todo y eso, es tan y tan buena en lo que sobresale que lo menos que se merece es que sea CELEBRADA.
Además de ser una colección de “grandes éxitos”, con varias caras conocidas, grandiosos momentos de fan service, inolvidables arreglos musicales y un progresivo puente entre generaciones, Peaky Blinders: The Immortal Man es una solitaria, dolorosa y redentiva coda que BRILLA trascendiendo a “Tommy” HACIA LA MISMÍSIMA INMORTALIDAD.
Poder ver su último baile mientras nos enseña el último as que le queda bajo la manga, independientemente de lo más atrevido y divisible de la historia, ES UN TOTAL DELEITE que reafirma el icónico estatus de su figura protagónica.
Nada más por eso es mandatorio verla… “By order of the Peaky Blinders“.
.
Psdt. Gracias a todos los que me insistieron (e insultaron) para que viera esto. No se equivocaron. Son los verdaderos cracks.
Peaky Blinders: The Immortal Man se exhibe exclusivamente en el Caribbean Cinemas de Plaza Las Américas (Puerto Rico). Estará disponible en Netflix a partir del 20 de marzo (2026).



Leave a comment