I Know What You Did Last Summer
2025 | Dir. Jennifer Kaytin Robinson | R | 111 mins. | Sony Pictures
Secuela de legado buscando nueva identidad.
I Know What You Did Last Summer (1997) es una de esas películas que viven sin pagar renta en mi memoria. La cantidad de veces que la vi de chamaquito es algo que no puedo explicar. No sé si fue porque la transmitían a cada rato por TV y fue uno de los primeros ‘slasher/mystery movie‘ que recuerde haber visto o por lo sexy que encontraba a los protagonistas, pero lo que sí sé es que le tengo cierto “cariño” aunque reconozca que es una película bastante promedio dentro de su género. Después de una secuela bastante malita (I Still Know What You Did Last Summer) e hibernar por 27 años, el “Fisherman” contra-ataca con I Know What You Did Last Summer (2025) y además de sangre y venganza, también regresa buscando cómo adaptarse a la contemporaneidad.
La directora y escritora Jennifer Kaytin Robinson (Do Revenge) demuestra que es fanática de la original y lo evidencia en pantalla; remezclando la premisa básica, introduciendo nuevos personajes, añadiéndole el inevitable ‘fan-service‘ y trayendo de vuelta a Jennifer Love-Hewitt (Ghost Whisperer) y Freddy Prince Jr. (Scooby Doo), de quienes me hubiese gustado ver más. A mayor o menor escala, Robinson logra crear una secuela de legado bastante decentita que hasta tiene tiempo para mencionar algo sobre el trauma, la gentrificación y tirarse un divisible plot-twist, pero con lo que no pude clickeaL del todo es con su nuevo approach de vacilón “auto-consciente”.
Si bien el humor no incomoda, no estoy muy convencido de que sea el enfoque más adecuado porque no se siente que “pertenezca a”. Aunque creo que puedo hacer las paces con eso y aceptar lo que ahora es (o será) esta franquicia, inevitablemente, con to’ y update, no deja de sentirse derivada de “Scream” (1996 – )y eso le resta méritos; más si no hace mucho por querer distanciarse de la comparativa. Si eres fan de la OG, cumple pa’ pasar el rato. Con to’ y mis reservas (y por culpa del mid-credit scene) todavía la serie me tiene gano.
The Fantastic Four: First Steps
2025 | Dir. Matt Shakman | PG-13 | 115 mins. | Marvel Studios
Pequeños pasos en el camino correcto.
Luego de varios intentos cuestionables en 2005 y 2015, la primera familia de “Marvel” regresa a la gran pantalla para demostrar que la tercera es la vencida.
Optar por que la historia ocurra en un universo alterno ha sido una acertadísima decisión creativa, ya que se puede disfrutar de la película sin tener que hacer la asignación de ver “qué paso antes de”. Por otro lado, el diseño de producción está brutal. El flow retro-futurista le da a la película una identidad visual que no se veía desde el afro-futurismo que trajo consigo Black Panther (2018). ¿Y la banda sonora del Michael Giacchino (The Incredibles)? Espectacular.
El elenco es LO MEJOR. Pedro Pascal (The Mandalorian) interpreta al “Dr. Reed Richards” con un frío encanto que le permite demostrar sus defectos como una mente brillante que se disocia de su realidad con tal de que la lógica gane. Por otro lado, Ebon Moss-Bachrach (The Bear) como “The Thing” logra transmitir una serenidad que traspasa los efectos visuales de su diseño. El picarón de “Johnny Storm”, interpretado por Joseph Quinn (Stranger Things) retiene de forma moderada su encanto irreverente, pero en esta ocasión, siendo más pro-activo con la dinámica del grupo. Y si hay alguien que se los lleva enrreda’os es Vanessa Kirby (Mission: Impossible – Fallout) como “Sue Storm”. El desarrollo del personaje, sumado a su actuación, la hacen merecedora de estar entre las heroínas más destacables del MCU. Automáticamente favorita.
¿Lo demás? Aparte del diseño del imponente “Galactus” y el despliegue de las habilidades de “Shalla-Bal”, la película cae bastante en lo “promedio”… Y eso está bien. Su estructura evoca a las entregas de la “Fase Uno” y a estas alturas, son mejores unos familiares “pequeños pasos” que un riesgo que no aparente tener finalidad.
Fantastic Four: The First Steps (2025) es una buenísima re-introducción de los personajes en una aventura semi-fantástica, que deja con ganas de volverlos a ver.
No te pierdas la mitad de los créditos… 👀
Happy Gilmore 2
2025 | Dir. Kyle Newacheck | PG-13 | 118 mins. | Netflix
Jangueo de Sandler lleno de vacilón (y algo de corazón).
Quien me conoce sabe que llevaba media vida “en guerra” con Adam Sandler. Nunca supe por qué, pero siempre lo repudiaba, hasta que decidí “hacer las paces” con él y estuve por meses viendo la gran mayoría de sus películas. Entre muy buenas, pasables y malísimas, pude percibir esa “vibra” que lo caracteriza y lo ha convertido en un eterno favorito. Tarde, pero aprendí a respetarlo como actor y persona.
Luego de volverme un “Sandleriano”, era de esperarse que quisiera ver qué se traía con Happy Gilmore 2 (2025), ya que –después de todo– considero que la original es una de sus mejores comedias. Para mi sorpresa, la nueva vuelta del estúpido golfista me resultó demasia’o divertida y hasta cierto punto, encantadora.
Los mayores aciertos de Sandler con esta secuela fue “homenajear” la primera sin abusar de la nostalgia o sentirse totalmente derivada y atemperar el status de “Happy” de una forma creíble (dentro del contexto) a 30 años de los sucesos de la anterior, resultando en una historia de redención con mucho del absurdo humor que ya el Sandman ha patentizado como suyo.
Entre eso, traer de nuevo a buena parte del elenco original, retener la misma energía irreverente, meterle cameos por un tubo y siete llaves y mostrarle al mundo cuán payaso puede ser Bad Bunny, hacen que Happy Gilmore 2 nos haga extrañar los tiempos en los cuales las comedias solían sentirse como “eventos importantes”. Que sea el mismo Sandler quien se preste pa’ recordárnoslo es casi un full circle que merecía poder verse en una sala de cine al son de risas comunales.
Podrá no ser mejor que la uno y no estará exenta de fallas, pero su innegable pendejismo (en el buen sentido) garantizan un vacilón frente al televisor.
Psdt. Sigue haciendo lo que haces, Sandler. Ahora, después de viejo, entiendo por qué es –y eres– necesario.





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